Un viaje que pensamos que no iba a ser posible, por muchas razones, y no sólo fue posible sino inolvidable.
Podríamos escribir un libro del que hasta ahora puede ser el mejor viaje de nuestras vidas.
Un viaje con el que nuestros hijos siempre habían soñado y se dio sin planearlo ni pensarlo mucho.
Una frase: “Dame un mes más y yo me recupero un poquito, no me siento capaz de ir en este momento”, rápido se olvidó y se convirtió en paseos diarios por Lincoln University, en caminatas eternas sin parar por las calles de New York, Philadelfia y Washington, con lluvia, sol, frío, nada importaba.
En noches de ricas conversaciones y por supuesto mucho vino, en tardes de compras como sólo los López saben hacerlo, en cenas espectaculares que se quedan para siempre en nuestros mejores recuerdos.
Un viaje que gracias a tu fortaleza fue posible, eres un ejemplo de vida para todos, especialmente para Emilio y Sofia, que orgullo tener un Papá como tu, eres el claro ejemplo que con actitud y amor todo se puede.
Y no podemos quedarnos si decir: Pepe, Arce, Rodrigo y Raúl, gracias por tanto, gracias por todo, gracias sobre todo por tanto tanto amor.